Maite Bernardelle:

Argentino-italiana, discípula directa de Rolando Toro, Formadora de Didactas, fundadora de 2 Escuelas de Biodanza en Europa y Directora de la Escuela y Centro Hispánico de Biodanza SRT. Madrid

Creadora de las extensiones/aplicaciones:

  • Biodanza en Masaje
  • Rehabilitación de la Sexualidad en Masaje Sensual.
  • Biodanza y Lectura Corporal
  • Biodanza Perinatal-Educación a la Salud Primal

Creadora del método masaje vivencial- Human Integration Process y contacto vivencial

Didacta de múltiples extensiones:

  • Proyecto Minotauro
  • Árbol de los Deseos
  • Identidad y los Cuatros Elementos
  • Biodanza Acuática
  • Biodanza en la Naturaleza
  • Biodanza en Arcilla
  • Biodanza y Neochamanismo
  • Biodanza y Tarot
  • Presentimiento del Ángel
  • Otras…

Formadora del Proyecto Minotauro junto a Rolando Toro y traductora del libro “Proyecto Minotauro” a pedido de su creador.

Palabras de Maite:

Me presento ante ti como alguien que cree con locura en aquello que hace; una soñadora que se lanza a los vientos en cada vivencia para llenarlos de danza, de poesía, de música y de emociones; una trovadora con canciones de amor y de amistad que aspira a un mundo soñado donde el dolor se transforme en plenitud, en belleza, placer y abundancia de vivir. Donde sea soberana la vida y la felicidad.

Este es nuestro compromiso con Rolando Toro y con el Movimiento Biodanza desde sus inicios: caminar juntos hacia una nueva civilización.

 

Multiplicaremos los gestos de la vida en cada paso por el mundo,

danzaremos su danza en nuestros cuerpos

y seremos las lenguas que transmitan con pasión su mensaje al planeta.

Crearemos hasta el infinito…

¡Mantendremos viva su locura y su furia defendiendo la pulsión de la vida!

En la transparencia de las aguas sonreirá aún nuestra inocencia

y continuaremos encontrando estrellas de mar en la salada

y profunda selva de algas.

Andando, en la sequedad de la tierra,

veremos brotar el hilo de agua que ornamente de tiernos brotes nuestros pies.

Desde la densa gravedad ascenderá, diáfana, nuestra límpida respiración…

Cuando la humillante decadencia arrastre nuestros pies,

nuestro niño divino continuará brincando en ágiles piruetas…

¡Danzaremos la vida!